Sexo en el islam

La guía musulmana para disfrutar del sexo que ha causado controversia

Desde su experiencia, cree que todas las personas comparten los mismos problemas y las mismas preocupaciones relativas al sexo, en cualquier parte del mundo. Eso es precisamente lo que pretende esta sexóloga, para que todas las personas puedan disfrutar del sexo, que califica como "un regalo de Dios".

Consejos sexuales El repertorio léxico es muy fértil por su riqueza y su precisión. La expresión hâjat ghûlmatûhu significa que la pasión sexual se desborda. Para mostrar esta diversidad, he aquí una decena de otros términos empleados por los amantes: La mujer es dicha mûtabarrija , cuando manifiesta una libertad demasiado grande de costumbres. Sintetizando, podemos decir que las influencias de Persia en materia erótica destacan en los temas de la homosexualidad, de la belleza y de la estética. En cuanto a la India, es evidente la influencia del Kama Sutra sobre los autores arabo-musulmanes.

Se cree que fue envenenado. Evoca la chanza sexual, la cortesía amorosa y la dulzura.

Capítulo 3: Estructura de la moral sexual islámica | Matrimonio y moral en el Islam | ypumowyv.tk

Ciertos tratados no vacilan en evocar abiertamente la ninfomanía, la zoofilia y la masturbación. Hay que añadir también que muchos escritores europeos de estos mismos siglos Flaubert, Nerval, Burton, Lane, etc.

En su célebre novela En busca del tiempo perdido , Marcel Proust recuerda la vacilación de su madre a la hora de ofrecerle una de las dos traducciones disponibles de las Mil y Una noches: Lo que supone una complementariedad de lo masculino y de lo femenino. El fin de esta complementariedad es el goce y el placer, pero también y sobre todo la procreación y la perpetuación de la raza humana.

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En este espíritu, la homosexualidad sería una violación de la armonía natural y una amenaza de anarquía y desequilibrio. No obstante, la similitud con Zina la fornicación es evocada por ciertos ulemas musulmanes para establecer variaciones en la sanción: La homosexualidad femenina es tratada con una indulgencia relativa, pues no es asimilada ni a la fornicación ni a la homosexualidad masculina.

Musulmanas recomiendan sexo en grupos

Los amores masculinos fueron proclamados y tolerados en tanto que amores no sólo carnales y sexuales, sino también filosóficos y místicos. Ya que has de saber, oh visir, que la mayoría de mujeres no hallan en los besos y las caricias solamente la plena satisfacción. Esta sólo se la proporciona el miembro varonil, y sólo aman al hombre que las penetra con fogosidad, aunque sea feo y contrahecho. Quien desee el goce que puede procurar una mujer debe satisfacer su embriaguez amorosa después de haberla estimulado con ardientes caricias.

En la azora 2, aleya versículo dice así:. En cuanto al Paraíso, los musulmanes creen que rebosa de huríes cuya virginidad física se reconstituye después de cada penetración….

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Si bien el islam tiene una vocación natalista, no prohíbe ni excluye el goce sexual lícito. El repertorio léxico es muy fértil por su riqueza y su precisión. La expresión hâjat ghûlmatûhu significa que la pasión sexual se desborda.

Para mostrar esta diversidad, he aquí una decena de otros términos empleados por los amantes: La mujer es dicha mûtabarrija , cuando manifiesta una libertad demasiado grande de costumbres. No se calma la verga. Cuando se encuentran se produce la lucha, las cornadas, un combate feroz. Alabo a Dios como un siervo incapaz de evitar amar las cosas buenas […]. Sintetizando, podemos decir que las influencias de Persia en materia erótica destacan en los temas de la homosexualidad, de la belleza y de la estética.

En cuanto a la India, es evidente la influencia del Kama Sutra sobre los autores arabo-musulmanes.

El sexo en el Islam

Se cree que fue envenenado. Evoca la chanza sexual, la cortesía amorosa y la dulzura. Ciertos tratados no vacilan en evocar abiertamente la ninfomanía, la zoofilia y la masturbación. Hay que añadir también que muchos escritores europeos de estos mismos siglos Flaubert, Nerval, Burton, Lane, etc. En su célebre novela En busca del tiempo perdido , Marcel Proust recuerda la vacilación de su madre a la hora de ofrecerle una de las dos traducciones disponibles de las Mil y Una noches: Lo que supone una complementariedad de lo masculino y de lo femenino.

El fin de esta complementariedad es el goce y el placer, pero también y sobre todo la procreación y la perpetuación de la raza humana.